Redacción AP

Hasta Los Ángeles, California han llegado desde Nicaragua personas defensoras de derechos humanos, familiares de presos políticos, activistas opositores, cada quien con diferentes puntos de vista, pero con la mínima unidad de demandar a la comunidad internacional mayor firmeza frente a la dictadura.

Por primera vez, desde 1994, Estados Unidos es anfitrión de la Cumbre de las Américas. Los retos hemisféricos han aumentado desde que el foro regional se llevó a cabo en Miami, hace casi tres décadas. Hoy, cuando comienza la novena cita continental, muchos se preguntan si el mecanismo será efectivo.

Estados Unidos excluyó de la Cumbre a las dictaduras de Nicaragua, Cuba y Venezuela. En el caso de Nicaragua, la sociedad civil denuncia las violaciones a los derechos humanos, la falta de democracia y la tortura que sufren las más de 180 personas presas políticas. Mientras, la dictadura Ortega-Murillo calla y no hace mención al evento que marca las relaciones entre Mesoamérica y Estados Unidos.

Ligia Gómez, del independiente Observatorio Urnas Abiertas participa este martes en uno de los foros paralelos a la Cumbre “exponiendo el tema del exterminio a la democracia en Nicaragua y cómo el régimen ha cancelado todos los canales democráticos y ha cambiado todas las reglas del juego”.

Pese a que el ambiente es polarizado por la no participación de algunos mandatarios, Gomez valora como positivo el intercambio con la sociedad civil de la región, “todas las personas participantes ofrecían su apoyo, contarnos sus experiencias, ha sido muy importante contar con todo el respaldo de las redes de América Latina” expresó.

Urnas Abiertas participó en el panel de gobernanza en el inicio de la Cumbre, y denunciaron el retroceso de la democracia en Nicaragua. “Estamos participando en los grupos de trabajo del foro, y estamos tratando de incidir de que valla el caso de Nicaragua como un caso especial que se tiene que tomar en cuenta” manifestó la investigadora.

Estados Unidos desarrolla para esta cumbre el lema "Construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”. Gobiernos, sociedad civil y sector privado en la región, y 13 organizaciones internacionales, forman el Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres (GTCC) para apoyar el evento.

Una delegación de la sociedad civil nicaragüense se reunió este lunes con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, donde plantearon el desmantelamiento de las organizaciones de la sociedad civil y el “aniquilamiento” de la libertad de expresión. “Urge la libertad de presos políticos”, escribió el diplomático.

Wendy Flores, defensora de derechos humanos del Colectivo Nicaragua Nunca Más, dijo que la Cumbre será un espacio para plantear a misiones internacionales y Gobiernos de las Américas “información sobre la grave situación que vive Nicaragua”.

“Creemos que es una oportunidad para que conozcan la sistemática violación de derechos humanos, particularmente sobre la situación de presos y presas políticas en las distintas cárceles de Nicaragua, en las que día a día corren riesgo sus vidas” manifestó. 

En esta cumbre participan 23 jefes de Estado y funcionarios de diferentes Gobiernos del continente, además de miembros de la sociedad civil.

Escucha la entrevista a Ligia Gómes, investigadora de Urnas Abiertas