Redacción AP

En una ceremonia en el Salón de Honor del Congreso de Chile, Gabriel Boric recibió la banda presidencial con la que oficializa el inicio de su mandato. El exlíder estudiantil llega al Ejecutivo del país después de ser el candidato que más votos recibió a favor para ocupar el Palacio de la Moneda al obtener 4,6 millones de los sufragios.

Esos comicios del pasado 19 de diciembre también contaron con la mayor participación ciudadana registrada hasta la fecha: más de 8 millones de votos fueron emitidos entonces, es decir, un 55,6% del padrón electoral del país.

A sus 36 años, se convierte así en el presidente más joven de la historia chilena y en el jefe de Estado de menor edad en el mundo.

Chile empieza con Boric una nueva etapa con el gabinete más feminista de la historia del país. La mayoría de los ministerios los representan mujeres quienes se han dispuesto llevar la lucha no solo a los despachos sino también a las calles. Además de tener a la primera ministra del Interior. Ahora tiene el reto de satisfacer las demandas ciudadanas.

Emilia Schneider primera diputada Trans en la historia del país suramericano, dijo en France 24 Horas que espera que se concreten políticas de aborto libre y educación sexual integral. "Este va a ser un gobierno muy importante para las mujeres y las diversidades sexuales porque ya el gobierno ha tenido jornadas de trabajo para transversalizar la perspectiva de género en todas las políticas públicas".

En una breve declaración tras recibir la banda presidencial y antes de su discurso oficial, Boric dijo que le complace asumir un gabinete formado en su mayoría por mujeres. “Es gracias al movimiento feminista”, resaltó en medio de aplausos.

Delegaciones de Estados Unidos, España y Argentina, entre otros países asistieron a la ceremonia de posesión. 


Un nuevo giro político llega a la Moneda

La izquierda llega a la presidencia chilena con Gabriel Boric, tras cuatro años, del segundo período no consecutivo, del derechista Sebastián Piñera.

El nuevo mandatario asume con una amplia coalición de izquierda que incluye al Partido Comunista de Chile y promete revisar un modelo económico liderado por el mercado para combatir la desigualdad que provocó violentas protestas en 2019, aunque moderó su feroz retórica en los últimos meses.

La ascensión de Boric marca el cambio más drástico en la política chilena desde el regreso a la democracia del país hace 30 años después de la sangrienta dictadura del general Augusto Pinochet.

"Me recuerda a Allende, pero espero que tenga un final más feliz (…) Queremos un Chile más unido y más feliz”, dijo Marigen Vargas, de 62 años, quien viajó toda la noche para asistir a la toma de posesión de Boric frente al Congreso en la ciudad portuaria de Valparaíso.

Carlos Ruiz, un académico de la Universidad de Chile que fue profesor de Boric, señaló que el nuevo mandatario tendría que lidiar con un bloque ultraconservador en ascenso al que le fue bien en las elecciones del año pasado y encontrar consenso para impulsar sus reformas.

"Esta es la tarea que ahora tiene por delante Boric", subrayó.


Nueva Constitución y crecimiento económico, entre los principales desafíos

El líder izquierdista enfrenta una serie de retos que van desde la desaceleración económica, una alta inflación y un legislativo dividido que pondrá a prueba su capacidad para negociar e impulsar reformas en áreas como la salud y las pensiones.

Chile principal productor de cobre del mundo necesita equilibrar el crecimiento económico, pero con medidas que al mismo tiempo le permitan endurecer la regulación a favor del medio ambiente y no sacrifiquen el desarrollo financiero.

Este país es un bastión de libre mercado y responsabilidad económica en la volátil América del Sur, también atraviesa por uno de los momentos más relevantes de su historia: la redacción de una nueva Constitución.

Se trata de un asunto visto por algunos analistas como una encrucijada, pues la actual Carta Magna ha apuntalado al desarrollo del país, pero ha sido acusada de avivar la desigualdad.

Con el cambio constitucional se busca eliminar la desigualdad arraigada que data de la dictadura de Augusto Pinochet y que fue principal punto de ebullición de las protestas violentas que sacudieron al país y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo hace cerca de tres años.

“Esta es una era llena de esperanza para la defensa de la sociedad, los jóvenes, un futuro verde y la igualdad”, publicó en su cuenta de Twitter Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del gobierno de España, al referirse a la agenda ambiental y feminista de Boric.

Las grandes esperanzas pueden toparse rápidamente con un electorado y congreso dividido entre la derecha y la izquierda. Además, de los problemas del crimen, la inmigración y los derechos de las comunidades indígenas.

“Le deseo éxito en su futuro Gobierno (…) Pero también la sabiduría para distinguir el bien del mal", afirmó Piñera en su discurso final, en el que citó preocupaciones sobre la política de identidad, el debilitamiento del poder judicial y la violencia.

Sin embargo, su círculo cercano resalta que Boric cuenta con una férrea determinación y habilidades para escuchar que lo ayudarían a superar un legislativo polarizado y sanar las divisiones.

“La determinación siempre ha sido una característica clave de Boric (…) Ese es un valor importante por el tipo de encrucijada que tiene que enfrentar, porque esta encrucijada histórica es enorme”, agregó Ruiz.

Si bien inicialmente fue un candidato de pocas posibilidades que apenas alcanzó el umbral de las 35.000 firmas para postularse a la presidencia, Boric ascendió después hasta liderar una amplia coalición de izquierda y terminó ganando con gran ventaja en una segunda vuelta contra el ultraconservador José Antonio Kast.


Con información de Reuters y medios locales