Redacción AP

El exvicecanciller de Nicaragua, Víctor Hugo Tinoco, y el líder estudiantil, Max Jerez, fueron condenados a 13 años de cárcel e inhabilitados de ocupar cargos públicos, por “menoscabo a la integridad nacional”, según la justicia del régimen Ortega Murillo, confirmó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. Por este supuesto delito han sido condenados anteriormente opositores a la dictadura, injustamente detenidos.

 Las audiencias de los presos políticos Tinoco y Jerez fueron realizadas este lunes 21 de febrero en las instalaciones carcelarias de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote.

La Alianza Universitaria Nicaragüense, de la que Jerez es su presidente, calificó como “farsa” el juicio político del líder estudiantil. “Max no ha cometido ningún delito, se le condenó por ser opositor y expresar públicamente sus críticas a las violaciones a los derechos humanos de la dictadura Ortega-Murillo”, se lee en un comunicado, publicado en su cuenta de Twitter.

Max Jerez, en su audiencia, solo logró decir: “la historia nos enseñará el lugar donde nos corresponda estar. Con dignidad y honor asumo este reto en prisión, porque todo cambio tiene sacrificio”.

Su tía, Blanca Meza, estuvo presente en el juicio, que calificó como un “circo”. Aseguró que los procesos judiciales han sido premeditados, con la aprobación de leyes “siniestras y nefastas”, destinadas a apresar, acusar, enjuiciar y condenar a todas las personas presas políticas.

Defensores de derechos humanos han confirmado que durante el juicio de Tinoco, la fiscalía presentó a tres oficiales de la Policía y miembros de la DAJ como testigos, quienes básicamente narraron sus investigaciones. Presentaron como pruebas, dos videos de entrevistas que el exvicecanciller otorgó a Canal 10; en una de ellas aseguró que “nadie está esperando una invasión extranjera”.

Víctor Hugo Tinoco no solamente se destacó como canciller, fue líder estudiantil de la UNAN-León, participó en la guerrilla para liberar al país del dictador Anastacio Somoza y se erigió como dirigente de la revolución de los años 80. Su "pecado" fue competir contra el nuevo dictador, Daniel Ortega, en elecciones internas del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Fue lo que no gustó a Ortega.