Daniel Ortega, Rosario Murillo y Laureano Ortega durante el encuentro con el enviado especial de China comunista. En el evento se firmaron cuatro acuerdos de cooperación | Cortesía Presidencia

Redacción AP

Daniel Ortega y Rosario Murillo tuvieron una agenda apretada el diez de enero, tan así que la vice dictadora no se dirigió a los pocos militantes que escuchan sus alocuciones cada medio día, pues estaban reunidos en la antigua casa presidencial firmando un “hermanamiento” con la China comunista.

En un encuentro realizado en horas de la mañana y que fue pregrabado y editado por el Consejo de Comunicación y Ciudadanía previo a la auto investidura, Laureano Ortega, hijo del matrimonio y además asesor presidencial para inversiones, y Cao Jianming, enviado especial del presidente Xi Jinping de China, firmaron cuatro acuerdos entre los que sobresale la cooperación en el marco de la franja económica de la ruta la Seda y la ruta marítima de la Seda del siglo XXI.

La estrategia política y económica de China Popular conocida como la Seda fue lanzado en 2013 por el presidente Xi Jinping e incluye una enorme serie de programas de desarrollo e inversión que se extienden desde el este de Asia, hacia Europa, África y América Latina.

China ha otorgado o prometido cientos de millones de dólares en préstamos o subvenciones para la construcción de plantas eléctricas, gasoductos, puertos, aeropuertos y vías ferroviarias en 138 países en África, el sureste y centro de Asia, Europa y América Latina.

Ortega dijo en la televisión pública que “las delegaciones han estado trabajando en la propuesta del acuerdo de cosecha temprana para promover el intercambio comercial. También una declaración que lógicamente respaldamos que es la adhesión de Nicaragua a la iniciativa de la franja y de la ruta de la Seda, así como a la iniciativa para el desarrollo global promovido por China”.




Ortega en su búsqueda de aliados también firmó un convenio para exoneración mutua de visas para portadores de pasaportes diplomáticos, pasaportes de servicio y pasaportes de asuntos públicos u oficiales y un acuerdo marco de cooperación general, así como un memorándum de entendimiento sobre el establecimiento del mecanismo de consultas políticas.

Cao Jianming enviado especial y también primer vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China expresó que “era de suma importancia para su país el desarrollo de las federaciones y apreciaba su decisión política de restablecer las relaciones con China sobre la base y principio de una sola”.

El maquillaje político al que está acostumbrado el régimen a mantener a la población se evidencia con la falta de información, ya que se desconoce las condiciones de préstamos y de cooperación entre Nicaragua y China.

Para el Mayor en retiro del Ejército, Roberto Samcan las motivaciones de la alianza con China Popular son de “carácter político, pero también económica” y advierte que “China puede utilizar los mecanismos financiero que es el que usa para mantener como rehén al país”.

Samcan cree que “lo que viene es un cambio de modelo político y económico, así como la preparación del relevo generacional, por eso es que Laureano Ortega aparece en la negociación”. Un análisis que se confirmó en la transmisión del diez de enero, Daniel, Rosario y Laureano como asesor presidencial para inversiones, estuvieron en la reunión durante horas de la mañana, este último firmó en nombre del estado de Nicaragua los cuatro acuerdos.

 Lauren Johnston, investigadora del Instituto de China de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de la Universidad de Londres, dijo que “para los gobiernos que necesitan acceso a financiamiento, ya sea para nueva infraestructura o para el desarrollo de su juventud, está asociado a una deuda con China, los beneficios siguen superando los costos potenciales”, le dice Johnston a BBC Mundo.