Redacción AP

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó, a través de los decretos presidenciales 01-2022 y 02-2022, aprobados por el parlamento orteguista, suspender durante dos años prorrogables la veda para el “corte, aprovechamiento, transporte y comercialización de árboles de la especie” pochote, cedro real y pino, estableciendo que este último incluso podrá ser explotado en áreas protegidas.

El texto del decreto 02-2022. dice que “se suspende en todo el territorio nacional, incluyendo las áreas protegidas, la veda para corte, aprovechamiento, transporte y comercialización de árboles de la especie pino por el período de dos años”.

El decreto 01-2022 señala que en el caso de los bosques de pochote y cedro real se suspende la veda, “exceptuando las áreas protegidas y las zonas de amortiguamiento”. 

También establece que el Instituto Nacional Forestal (Inafor) “otorgará nuevos permisos de operaciones de industria a todas aquellas personas naturales y jurídicas que cumplan con los requisitos establecidos en las normativas de industria forestal”. Además, manda a dejar sin efecto las restricciones que prohíben “el establecimiento de aserríos fijos o móviles”.

Ortega y Murillo para justificar la tala de los árboles de pino, pochote y cedro real justifican que el Inafor presentó un estudio e investigación “que ayudaron a valorar la suspensión de la veda de estas especies”. Mencionan además que la Comisión Nacional Forestal “aprobó” el informe técnico que “fundamenta la viabilidad de continuar con el aprovechamiento de estas especies, de conformidad a la distribución espacial, densidad poblacional y la distribución diamétrica de las misma”.

“La suspensión de la veda de las especies cedro real y pochote ha contribuido a dinamizar las actividades económicas del sector, el mejoramiento del nivel de vida de la población, la generación de empleos directos e indirectos y la sostenibilidad del recurso forestal”, indican parte de los argumentos presentados en el decreto presidencial.

Amaru Ruíz, de la Fundación del Río, dijo a Agenda Propia que “el impacto que tiene la suspensión de la veda en estas especies es continuar con el modelo neo extractivista que tiene el régimen, beneficiar a los capitales vinculados a las empresas forestales nacionales, que algunos estaban vinculados a capitales del régimen, y obviamente aumentar los procesos de deterioro y deforestación que existe en el país”, señaló.

Sobre la Comisión Nacional Forestal, Ruíz expresó que esta “no juega un papel relevante en las protecciones de los recursos forestales, mas bien es una operaria de las orientaciones de la dictadura”.



Comunidades serán afectadas

Adentrarse a las profundidades de las montañas de pinares de las comunidades El Chancho, La Piedra, El Gato, Las Huellas, Los Arados y El Avión del municipio indígena de Mozonte, en Nueva Segovia, permite encontrarse por las trochas (caminos hecho para la extracción de pino) camiones cargados con tucas y a la vez escuchar las motosierras tumbando árboles en lugares en que habían caudalosos ríos, convertidos ahora en riachuelos que van dejando al descubierto las piedras en el lecho que antes eran cubiertas por los mantos de agua que han descendido su caudal. 

La tala de pinares lleva años en estas zonas, como también las familias comunitarias llevan años denunciando el despale y los daños ambientales causados por esta práctica ante las autoridades de las alcaldías orteguistas y funcionarios sandinistas de las instituciones estatales del MARENA (Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales) e INAFOR (Instituto Nacional Forestal), sin  que obtengan respuesta alguna que ponga fin al arrase de los bosques de pino.

“Dan ganas de llorar, al ver como nuestras montañas de pino van quedando como desiertos por el despale que realizan las empresas madereras con los avales de los funcionarios del MARENA, el INAFOR y las Alcaldías, mientras familias de la mayoría de los barrios de la ciudad de Ocotal (cabecera del departamento de Nueva Segovia) claman por agua de consumo, ya que los pozos de ENACAL (Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados) no abastecen las redes de tuberías que llegan a los hogares”, expuso Alfredo Mondragón, ciudadano del barrio Sandino en Ocotal.

Según reporte de comunitarios a diario unos 7 pesados camiones son conducidos a las profundidades de las montañas de pinares de los municipios de Santa María, Macuelizo, Mozonte, Dipilto y Jalapa, zonas del departamento de Nueva Segovia, de donde son cargados y extraen enormes tucas de árboles de pino, supuestamente afectados por el gorgojo descortezador, cortados por trabajadores con motosierras con rumbo a los aserríos de la ciudad de Ocotal, Somoto y Estelí.