La organización Raza e Igualdad y Derechos Humanos publicó recientemente una carta editorial en donde instan a la comunidad internacional a que “el mundo observe la situación que vive el país sur americano de Brasil”.

En el documento exponen el peor momento de la “historia democrática, con una crisis que se extiende por todas las esferas de poder. Por un lado, las áreas de salud y economía se encuentran en un estado de calamidad pública, hundidas en la incertidumbre, el desamparo del gobierno y afectando de manera más severa a la comunidad negra, mujeres, personas LGBTI+, indígenas y quilombolas. Por otro lado, hay una crisis política orquestada por el actual gobierno” denuncian.

Además de la crisis democrática, denuncian que “durante el mes de marzo de 2021, el país, por cinco días consecutivos, registró una tasa promedio récord de muertes por COVID-19, alcanzando 3.950 muertes en 24 horas el último día del mes”.

Agregan que “aunque Brasil tiene un servicio de salud pública gratuita que es una referencia mundial, el sistema hospitalario colapsó debido a los vetos presidenciales sobre las medidas de protección que derivaron en la falta de kits básicos”.

Solo durante la pandemia, el gobierno de Bolsonaro ha tenido cuatro ministros de salud. Incluso los más alineados con las propuestas del gobierno no lograron avanzar en su lucha contra la pandemia y, en medio de constantes conflictos debido a la ausencia de políticas públicas y ordenamiento en un plan de vacunación, todos fueron criticados por someterse al presidente y por la falta de autonomía en sus funciones.

 Brasil salió del mapa del hambre de ONU en 2014; sin embargo, con el crecimiento exponencial de la crisis en el país, la estimación para finales del año 2020 fue que 14,7 millones de personas, es decir, el 7% de la población, entraría en la pobreza extrema debido a la pandemia.

Por lo que el organismo de derechos humanos denuncia que “la población brasileña vive un momento de empobrecimiento extremo debido a la crisis política y económica que, por la falta de una articulación política, deja a la población sin la asistencia necesaria y no ofrece las medidas pertinentes para cumplir con los protocolos de aislamiento social con los actuales subsidios financieros”.

Finalmente, hacen un llamado “a los actores internacionales que trabajan en la defensa de los derechos humanos para instar al Estado brasileño, en sus instancias federales, estatales y municipales, a adoptar políticas públicas diferenciadas, que respondan a las especificidades de las poblaciones negras, LGBTI+, mujeres, quilombolas e indígenas, que son las más afectadas por el hambre, la pobreza y el efecto dominó que se ha desatado durante la pandemia en el país”.

“Es imprescindible, también, que se reconozca el problema racial como factor agravante de las desigualdades, que se encuentra en políticas y proyectos meritocráticos, además de la omisión estatal ante la violencia policial, la muerte violenta y el encarcelamiento masivo de la población negra en el país. Además, el gobierno debe adoptar los protocolos de la OMS para enfrentar la pandemia y, finalmente, instamos a las Fuerzas Armadas a respetar el orden civil y democrático del país” cuestionan.