Foto: revista amazonas

Patricia Orozco

La Alianza de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de Nicaragua (APIAN), respaldó esta mañana la restitución de derechos de los pueblos indígenas de El Quilombo urbano Boa Esperança (Nueva Esperanza) en Teresina, Brasil, en proceso de demarcación territorial y titulación para su desarrollo.

Líderes de APIAN, en nombre de los pueblos indígenas y afrodescendiente instaron desde Nicaragua a las autoridades de ese país, “a respetar esa restitución de derechos y hacer efectivo el cumplimiento de su demarcación y titulación lo más urgente posible para salvar el ecosistema, la biodiversidad” expresó a las autoridades, en idioma español, un representante de APIAN.

Por su parte Nora Newall, integrante de APIAN, se expresó en iguales términos en su lengua materna, el creole.

De acuerdo a Amazonas, una revista feminista y anticapitalista, hecha por mujeres; no necesariamente hablando de feminismo o temas “de mujeres”, “los pueblos que forman parte de APIAN no están solos y solas, pues surgen alianzas regionales como la solidaridad de Boa Esparanca, y de las mujeres de Amazonas que se hermanan”.

Denuncian “la presencia de grupos armados en la Costa Caribe Norte de Nicaragua, tierra ancestral de los pueblos Miskitu y Mayagnas-Sumu-Ulwas. Estos pueblos nicaragüenses vienen siendo atacados y asesinados por grupos armados durante décadas, frente a un Estado omiso ante graves crímenes de lesa humanidad contra estos pueblos".

La situación se repite con el pueblo Indígena Rama y las Comunidades Negras Kriols (6) localizadas en Caribe Sur del país, por lo que “desde distintos territorios de América nos unimos en defensa de estas redes comunitarias de quienes resisten hace más de 500 años”.

La Revista Amazonas publicó en enero pasado una nota de solidaridad con Dolene Miller también líder caribeña y con otras compañeras de la Costa Caribe de Nicaragua a quienes llama “mujeres defensoras de la vida y de los territorios que han aportado a la lucha histórica de los pueblos indígenas y afrodescendientes, quienes vienen siendo asediadas en Nicaragua por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo”.