Mirna Velásquez I @mivese

¿Por qué se da el incremento del precio de los combustibles? La respuesta apunta a un problema estructural en el país. Esta es la conclusión principal a la que han llegado los economistas Ana Lucía Álvarez y Luis Núñez Salmerón, en una amplia exposición sobre el tema en Agenda Propia.

La casi nula separación entre la empresa privada y el Gobierno, la falta de eficacia en las instituciones designadas para el control de los precios y márgenes de ganancias, la falta de aplicación de la Ley de Defensa del Consumidor, la cooptación en la distribución del combustible, entre otros, fueron los distintos argumentos abordados por ambos expertos, para entender el por qué de la eterna e incesante alza en el precio de los combustibles en el país y el golpe a la maltrecha economía de las familias nicaragüenses.

Desde noviembre de 2020 la economía familiar ha soportado el impacto de numerosas alzas que, a juicio de Núñez, su origen no está en factores meramente económicos. “Pienso que el aumento del precio en los combustible no obedecen a factores económicos. Aquí lo que se está haciendo básicamente es recaudando dinero, se está buscando dinero de esta industria, como se hace con el cigarro, con el ron (…)”, apuntó.


Álvarez, por su parte, acentuó que este aumento no es un hecho aislado, sino está vinculado a la crisis política que vive el país, lo cual se evidencia con la falta de correspondencia entre las cifras que fluctúan a nivel internacional y las nacionales en torno al precio del petróleo. 

“La distribución de los combustibles está cooptado por dos empresas, una de ellas estaba en control de la pareja presidencial y del (partido en el gobierno) Frente Sandinista. 

Estas dos compañías controlan casi el 60 por ciento y eso hace que tengan un poder de mercado suficiente para fijar precios”, lamentó.

En tanto, Núñez puntualizó que el problema radica en que el consorcio que maneja el negocio está dominado por la clase política nicaragüense, lo que, en cierta forma, no permite que haya un libre mercado.




Para el economista y también periodista independiente, el marco regulatorio que existe en el país no es malo, pero el problema radica en que quienes lo aplican “no lo hacen como debería de ser”. La Ley de Defensa de los Consumidores, la Ley de Hidrocarburos, la Ley de Competencias para regular las prácticas anti competitivas no solamente en la industria del combustible, son marcos legales que prácticamente están al margen de la solución al problema.


“El INE (Instituto Nicaragüense de Energía), la Dirección de Defensa de los Consumidores, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), son los que deberían estar activos, revisando qué es lo que está pasando con el precio de los combustibles y evitar que esto arrastre al resto de sectores de la economía y puede llegar a disparar la inflación”, sentenció, sin dejar de mencionar el papel que debería tener la Contraloría General de la República (CGR), una entidad que prácticamente dejó de ejercer su función contralora, según el economista.


Álvarez, por su parte, agregó que debido a la dependencia del combustible para la realización de distintas actividades, se produce el incremento en el precio de otros bienes y servicios y eso hace menos competitivas a las empresas nacionales, lo cual impacta en el desempleo y en la canasta básica, frente a un salario mínimo que ha estado congelado durante muchos años.

¿Qué hacer para reducir el impacto en la economía casera?

La fórmula no parece tener muchas salidas. De acuerdo con Núñez Salmerón, una posible solución es disminuir el consumo de combustible como una forma de resistencia pacífica. “No consumir más combustible del que necesitamos, que en definitiva repercute en el medio ambiente”, dijo, tras instar al uso del transporte público y hacer un consumo que permita bajar la factura, en definitiva, ahorrar porque quien está sufriendo es la economía familiar.